
La Historia de David y Goliat me fascina porque es una analogía de mi vida. He tenido que luchar contra gigantes que se me han presentado de repente y muchas veces he jugado el papel de David, pero otras he tenido que aprender cuando ya me ha golpeado el gigante. De las dos formas he salido vencedora; cuando he protagonizado a David, valiente segura de mi misma, que tomo mis piedritas y con la honda las lanzo estratégicamente y derroto a Goliat, y cuando estoy en medio de la pelea sin saber que hacer... porque al final Dios transforma esa derrota en victoria! . De cada problema y circunstancia dolorosa crecemos y nos hacemos más fuertes.
No hay que ver el tamaño del problema , hay que ver el tamaño de nuestro DIOS.
Totalmente de acuerdo! Cada problema nos enseña algo, a veces me enfrento fuerte y poderosa y otras, me siento como un ratón. Pero si estamos aquí, quiere decir que hemos hecho algo bien, no crees?
ResponderEliminar